“Un millón de amigos” y muchos más admiradores ha conquistado, Roberto Carlos gracias a su música, a las letras de sus canciones, que son verdaderas poesías
MONTERREY
- El cantante brasileño se presentó la noche del domingo en el Auditorio Banamex, en donde logró congregar a 6 mil 800 personas, según cifra oficial, que se reunieron para disfrutar de cada uno de sus temas que hablan del amor y de del amor y desamor.
El artista demostró que cantarle al romanticismo no pasa de moda y por esos sus canciones siguen vigentes.
Roberto Carlos llegó como parte de su gira “Un Millón de Amigos” y aunque presentó el mismo show que en la última ocasión, el público disfrutó de sus interpretaciones.
El concierto estaba programado para las 19:00 horas y la audiencia ya estaba desesperada por verlo, sin embargo tuvieron que aguantar todavía 39 minutos más.
A las 19:39, vestido con un traje blanco, apareció el brasileño luego de un intro. El público lo recibió de pie, en medio de una gran ovación.
El primer tema de la noche fue “Emociones” que fue como un presagio de lo que esa noche se vivió: un cúmulo de sensaciones.
“Buenas Noches, qué placer, qué gusto verlos aquí, en Monterrey en el Auditorio. Gracias por ese amor, por tantas cosas lindas que he recibido de todos ustedes desde que nací, no hace mucho tiempo”, expresó a manera de saludo.
A lo largo del espectáculo se mostró bromista y platicador, pero el romanticismo se impuso durante la velada.
“Cada vez que nos encontramos siempre nos hace falta decir cosas, preguntar cosas como: ¿Qué será de ti?”, señaló, como preámbulo de esa canción.
13 músicos, el director musical y tres coristas acompañaron en el escenario a Roberto Carlos.
La producción, muy al estilo de los ochentas, evocaba aquellos escenarios en donde se presentaba el programa “Siempre en Domingo”.
Las luces multicolores al fondo del escenario daban la impresión de un cielo lleno de estrellas; en medio la más grande: Roberto Carlos cantándole al amor y también al sexo, porque como el mismo lo confesó, hubo un momento en su carrera en que decidió escribirle a esta expresión.
A sus 71 años y con una carrera que lo avala como uno de los grandes románticos de la música en español, el artista demostró que el amor nunca pasa de moda.
Cuando llegó el momento de “Detalles” tomó su guitarra y así se acompañó para esta melodía.
“Desahogo” antecedió el tema que escribió para su madre y que lleva por título “Lady Laura”.
A lo largo del concierto el público le estuvo gritando cosas como “Qué bárbaro” o “Roberto Carlos, te amo”, gestos que él agradecía con una leve sonrisa.
Cuando contó cómo fue que comenzó a escribirle al sexo compartió: “De las tres cosas que más me gustan, la segunda es el sexo. La primera también es el sexo, pero con amor y la tercera son los halagos”, confesó.
Lo anterior fue antes de incluir en su repertorio un popurrí de canciones como: “Yo te Propongo”, “Cama y Mesa” y “Concavo y Convexo”.
Cuando llegó la oportunidad de cantar uno de sus grandes clásicos “Un Gato en la Oscuridad” compartió que nunca la grabó en portugés porque nunca entendió su letra, ni tampoco nunca ha visto un gato azul.
Sus comentarios chispeantes fueron del agrado de la concurrencia, que estuvo integrada en su mayoría por gente madura.
El público se le rindió desde que piso el escenario, sin embargo conforme avanzó el show creció la empatía.
Algunas mujeres le gritaban piropos como “cuero” o “papacito”. Roberto Carlos de manera tímida se limitaba a sonreír.
Otros de los temas que no podían faltar en el “set list” fueron: “Si el Amor se Va” y “La Distancia”.
Aquello se convirtió en un coro monumental cuando llegó el turno de “Amigo” ,uno de sus éxitos más sonados, y que los mexicanos convirtieron en suyo para halagar al Papa Juan Pablo II.
“Jesús Cristo” marcó el final del show y Roberto Carlos aprovechó el cierre para regalar decenas de rosas rojas y blancas a sus admiradores de las primeras filas.
Tomaba una rosa, la besaba y luego la obsequiaba al público, que emocionados todos querían alcanzar.
Luego de una despedida en falso volvió al escenario para ofrecer “Amada Amante” y “Un Millón de Amigos”. Otra vez dijo adiós y regresó para cerrar con “Solamente una Vez”. Cuántas emociones
Una persona del público le obsequió una bandera de Brasil.
Contó cómo empezó a escribirle al sexo “aunque pensaba qué iban a pensar de mí, la gente de mi calle, de mi barrio”, expresó.
Incluyó canciones de amor, de sexo, de fraternidad y la que escribió a su madre.
Aracely Chantaka
15 de maio de 2012
- El cantante brasileño se presentó la noche del domingo en el Auditorio Banamex, en donde logró congregar a 6 mil 800 personas, según cifra oficial, que se reunieron para disfrutar de cada uno de sus temas que hablan del amor y de del amor y desamor.
Roberto Carlos llegó como parte de su gira “Un Millón de Amigos” y aunque presentó el mismo show que en la última ocasión, el público disfrutó de sus interpretaciones.
El concierto estaba programado para las 19:00 horas y la audiencia ya estaba desesperada por verlo, sin embargo tuvieron que aguantar todavía 39 minutos más.
A las 19:39, vestido con un traje blanco, apareció el brasileño luego de un intro. El público lo recibió de pie, en medio de una gran ovación.
El primer tema de la noche fue “Emociones” que fue como un presagio de lo que esa noche se vivió: un cúmulo de sensaciones.
“Buenas Noches, qué placer, qué gusto verlos aquí, en Monterrey en el Auditorio. Gracias por ese amor, por tantas cosas lindas que he recibido de todos ustedes desde que nací, no hace mucho tiempo”, expresó a manera de saludo.
A lo largo del espectáculo se mostró bromista y platicador, pero el romanticismo se impuso durante la velada.
“Cada vez que nos encontramos siempre nos hace falta decir cosas, preguntar cosas como: ¿Qué será de ti?”, señaló, como preámbulo de esa canción.
13 músicos, el director musical y tres coristas acompañaron en el escenario a Roberto Carlos.
La producción, muy al estilo de los ochentas, evocaba aquellos escenarios en donde se presentaba el programa “Siempre en Domingo”.
Las luces multicolores al fondo del escenario daban la impresión de un cielo lleno de estrellas; en medio la más grande: Roberto Carlos cantándole al amor y también al sexo, porque como el mismo lo confesó, hubo un momento en su carrera en que decidió escribirle a esta expresión.
A sus 71 años y con una carrera que lo avala como uno de los grandes románticos de la música en español, el artista demostró que el amor nunca pasa de moda.
Cuando llegó el momento de “Detalles” tomó su guitarra y así se acompañó para esta melodía.
“Desahogo” antecedió el tema que escribió para su madre y que lleva por título “Lady Laura”.
A lo largo del concierto el público le estuvo gritando cosas como “Qué bárbaro” o “Roberto Carlos, te amo”, gestos que él agradecía con una leve sonrisa.
Cuando contó cómo fue que comenzó a escribirle al sexo compartió: “De las tres cosas que más me gustan, la segunda es el sexo. La primera también es el sexo, pero con amor y la tercera son los halagos”, confesó.
Lo anterior fue antes de incluir en su repertorio un popurrí de canciones como: “Yo te Propongo”, “Cama y Mesa” y “Concavo y Convexo”.
Cuando llegó la oportunidad de cantar uno de sus grandes clásicos “Un Gato en la Oscuridad” compartió que nunca la grabó en portugés porque nunca entendió su letra, ni tampoco nunca ha visto un gato azul.
Sus comentarios chispeantes fueron del agrado de la concurrencia, que estuvo integrada en su mayoría por gente madura.
El público se le rindió desde que piso el escenario, sin embargo conforme avanzó el show creció la empatía.
Algunas mujeres le gritaban piropos como “cuero” o “papacito”. Roberto Carlos de manera tímida se limitaba a sonreír.
Otros de los temas que no podían faltar en el “set list” fueron: “Si el Amor se Va” y “La Distancia”.
Aquello se convirtió en un coro monumental cuando llegó el turno de “Amigo” ,uno de sus éxitos más sonados, y que los mexicanos convirtieron en suyo para halagar al Papa Juan Pablo II.
“Jesús Cristo” marcó el final del show y Roberto Carlos aprovechó el cierre para regalar decenas de rosas rojas y blancas a sus admiradores de las primeras filas.
Tomaba una rosa, la besaba y luego la obsequiaba al público, que emocionados todos querían alcanzar.
Luego de una despedida en falso volvió al escenario para ofrecer “Amada Amante” y “Un Millón de Amigos”. Otra vez dijo adiós y regresó para cerrar con “Solamente una Vez”.
Cuántas emociones
Una persona del público le obsequió una bandera de Brasil.
Contó cómo empezó a escribirle al sexo “aunque pensaba qué iban a pensar de mí, la gente de mi calle, de mi barrio”, expresó.
Incluyó canciones de amor, de sexo, de fraternidad y la que escribió a su madre.
Regaló decenas de rosas.
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